Jun
29
Enseñanzas
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Hace algunos días le escribí a Héctor Joffre y hoy, platicando con algunos compañeros me doy cuenta del dolor que nos causa su partida a TODOS. Me gustaría tener palabras tan hermosas como las que usan todos los que lo conocieron para escribir sobre el, en nuestras pláticas, en sus blogs, aquí, aquí y aquí, también aquí y seguro muchos más. De verdad era un hombre grande, sino, no hay manera de que tantas y tantas personas se expresen tan positivamente de él y con el corazón en la mano. Todos hablan de ‘el mejor profesor’,‘ de sus pláticas absorbentes’, de ’su grandiosa bondad’, de ’su alegría contagiosa’ de ‘lo que nos dejó’. Todo es verdad. Era todo un personaje, como los que uno conoce sólo una vez en la vida. Tenía un no sé qué, con lo que podía entrar en las personas y dejar algo especial. A continuación quiero explicar porqué el Profesor Joffre significó tanto para mi.
La vocacional, no fue mi mejor época, asistí a una escuela muy estricta, de esas que chupan la esencia vital de las personas (tal vez algunos piensen que exagero pero mi estancia en esa escuela fue muy dura), y de esas escuelas la gente de fuera sólo ve el ‘excelente nivel académico’.
En el primer semestre tuvimos una maestra de filosofía malísima, (lo siento por ella porque ni siquiera puedo recordar su nombre) y para el segundo todos pedimos un cambio por el Profesor Joffre que tenía fama de ser ‘buena onda’. Fue mucho más que eso.
Desde el primer día nos dimos cuenta de que él era un maestro como debía ser. Nos explicaba todo como si fuera una historia fascinante. Recuerdo claramente su representación de la muerte de Sócrates, (jamás olvidaré como imitó los efectos de la cicuta). En lo más interesante de sus relatos siempre te hacia pegar un respingo cuando de pronto gritaba ‘y….¡chúpale pichón!’, todavía sonrío al recordarlo.
Al poco tiempo de iniciado el curso él ya me llamaba ‘Karlita’ y me sentía como su consentida porque cada clase me pedía que escribiera una frase en el pizarrón de su pequeño librito de frases celebres (o algo así) después de un tiempo me dejó escoger las frases a mi y yo no era la única que las anotaba en el cuaderno porque cuando repetía alguna, mis compañeros protestaban. Siempre pensé en regalarle uno de esos libritos nuevo porque las hojas del suyo ya se desprendían, ahora lamento profundamente nunca haberlo hecho.
Para el fin de curso, el último día nos propuso una actividad algo rara. Tuvimos que pegarnos una hoja en la espalda con el título ‘Cómo me ves’ y andar por todo el salón para que los compañeros nos escribieran en la hoja eso: cómo nos veían. Algunos compañeros se hacían los graciosos escribiendo cosas raras y los amigos te escribían cosas lindas. Al final yo tenía mi hoja toda rota y con anotaciones por todos lados. No recuerdo si yo se lo pedí o el me pidió mi hoja para escribirme su ‘cómo me vez’. Escribió y me la devolvió, me la volvió a pedir, agregó algo y me la devolvió, me la pidió por tercera vez con una sonrisa de oops, agregó una posdata que decía ‘gracias por apoyarme con las frases’ y me la entregó. Después de eso muchos quisieron que el profesor les firmara su hoja.
Nunca más volvió a darme clases, porque las materias humanísticas desaparecen en los semestres más avanzados (por eso uno se vuelve loco), pero cada vez que nos encontrábamos en algún pasillo nos saludábamos, me preguntaba cómo me iba y luego me explicaba porqué andaba tan atareado.
Terminé la escuela y no lo volví a saludar hasta…
Una tarde de hace algún tiempo, no puedo precisar cuanto, caminaba hacia la salida del metro Taxqueña cuando sentí que alguien me daba unos golpecitos en el hombro
-¿Karlita? Ah! si eres tú!-Me dijo un hombre bajito.
-¡Profesor Joffre! - Me tomó como medio segundo reconocerlo a pesar del susto que me había dado.
Me dio un abraso de oso que yo le devolví con ganas porque siempre le tuve mucho cariño. Primero quiso saber sobre mi: qué hacia, en dónde estudiaba, cómo me iba y después me platico que no estaba dando clases en la escuela, que había pedido un año sabático para estudiar, me dio un beso en la mejilla y me despidió con un ‘que estés bien Karlita’.
Me alegró mucho verlo, y saber que seguía igualito, con el entusiasmo propio de quien tiene sus planes en marcha, con la alegría y el desenfado que se contagia y hace sentir bien. Esa era la razón por que quería tanto al profesor Joffre, porque trataba a las personas como tales, como personas…además valiosas, porque mostraba verdadero interés en todo, sus estudiantes le importaban. En la vocacional a veces eras tratado como un número, como una calificación, como alumno regular o irregular, y la persona valía lo que decía su boleta, no se trataba a los alumnos como personas con carácter, con talentos, con personalidad. Con el Profesor Joffre yo supe había otras cosas que nos hacen valer, que no todo se trataba de andar como robots, aprendiendo y dando a marchas forzadas. Que hay otras manera de pensar. Que yo soy más que un número. El profesor Joffre fue como un salvavidas que me hizo ver más allá de la exigencias de la escuela. Es por eso que le agradezco tanto, por que sus palabras no me dejaron enloquecer.
Yo cómo muchos otros quisiéramos devolverle algo a manera de agradecimiento por toda su entrega, así que algunos compañeros ya hablan de poner ‘El café Socrates’ en la próxima ExpoBátiz como era la costumbre de nuestro Profesor. No tengo ni idea de cuando es, pero me encantaría participar.
Aprovecho para reiterarle mi agradecimiento a Elizabeth Rodríguez por dejarnos un poquito de la vida de su primo, este post comenzó como una respuesta a su solicitud pero al final decidí publicarlo para compartir con más personas el cariño que le tengo al Profesor Joffre. También a Michelle por compartir en su blog palabras tan bellas y fotos tan emotivas de su tío.
Jun
26
Mi sobrina
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En una reunión celebrada hace casi un año con motivo de mi cumpleaños, una de mis amigas de toda la vida anunció que se iba a convertir en mamá. En aquel entonces ni siquiera se le notaba el embarazo, hoy su bella bebé ya tiene 3 meses y medio de edad. Fui a verla a los pocos días del nacimiento y cómo la bebé dormía intermitentemente durante la noche, mi amiga Beatriz estaba tan exhausta que se quedó dormida mientras yo estaba ahí y cuidé a la bebé durante un par de horas, creo que fueron unas de las horas de más tensión de mi vida. Era tan pequeña, tan frágil que no podía confiar en mis torpes movimientos para mantenerla a salvo. La acurruque muy cerca de mi pecho para poder sentir su respiración. Fue tan extraño y a la vez tan bello, tenía muchísimo miedo pero no podía dejar de mirarla, de olerla, de tocarla.
Durante estos meses pasaron muchas cosas, Beatriz se fue, regresó, y al principio como que no le gustaban las visitas, así que no estuve muy cerca de ella ni de la bebé.
Hoy, Mariana (otra amiga de toda la vida) y yo fuimos verlas. La bebé esta enorme! Y me sentí mucho más segura cargándola, tal vez porque ya parece más sólida.
Entre las tres amigas hablamos tonteras, platicamos sobre cosas del pasado, nos pusimos al tanto de nuestras vidas y Mariana y yo nos peleábamos para jugar con la bebé, fue una tarde sumamente agradable.
Beatriz aún no tiene planeado llevar a cabo el bautizo pero ya hizo el registro de la bebé. Su hija se llama Karla Isabella. Isabella por la abuela, que se llama Isabel y Karla, igualito que yo. No supe qué decirle, se me arrugó el corazón cuando me dijo que le había puesto mi nombre aunque posiblemente sólo lo hizo porque le sonó bonito, aún así, no puedo evitar sentirme conmovida.
Quiero mucho a Beatriz y ahora también quiero mucho a Karla Isabella.
Jun
25
Homenaje
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Le estoy escribiendo a un gran hombre.
Le estoy escribiendo a una persona de gran inteligencia y bondad
Le estoy escribiendo a un ciudadano con ética.
Le estoy escribiendo a un profesionista dedicado a su trabajo con honor y responsabilidad. El perfecto ejemplo de ser por convicción y no por circunstancia.
Le estoy escribiendo a quien me habló del súper hombre de Nietzche como si fuera un juego.
Le estoy escribiendo al señor que me mostro esa otra manera de pensar lo mismo pero más bonito.
Le estoy escribiendo al profesor, cuyo nombre siempre ha estado en mi lista de los mejores ( y en la de todos sus alumnos).
Le estoy escribiendo al único profesor que se volvió un amigo al que se saluda con un beso en la mejilla.
Le estoy escribiendo a quien le copie la maña de hacer glosarios.
Le estoy escribiendo al Lic . Héctor Manuel Joffre Rivera porque se fue. Le escribo porque no encuentro otra manera de decirle que me duele su partida. Le escribo porque tengo una tristeza atorada en el pecho como roca.
Le escribo para decirle: Muchas gracias Profesor Joffre.
Jun
21
Bien por dentro y por fuera
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Meses atrás decidí iniciar un fondo porque estaba terminantemente decidida a compararme un coche. El año pasado ya había tomado una decisión de este tipo y con esfuerzo y determinación pude comprarme la laptop que ahora sirve de herramienta a la Lala creativa y a la Lala ingeniero. Supuse que con el mismo empeño y más tiempo, lograría mi objetivo. Desde entonces destinaba gran parte de mi sueldo a este fondo. En esos pocos meses no logré juntar mucho y nunca me entusiasmó la idea de conducir una carcacha así que el coche no llegó a tener una forma sólida, especialmente desde hace dos semanas. Cuando comencé a cambiar mi actitud decidí que también debía cambiar otras cosas.
Anteriormente he escrito sobre mi desdén a las compras pero creo que cometí un error. No detesto las compras en su totalidad, de hecho hay una Lala a la que le encantan!. No puedo comprar ropa, eso es seguro, pero hay otras cosas que me vuelven loca y merman mi cuenta de ahorros. Así fue como terminé arrastrando a Leo a mi tienda favorita: Body Shop.
Yo buscaba un algo para limpiarme la piel y quitarme el aspecto de muerto y encontré esto: un re-textuzante con vitamina C para la producción de colágeno y mejorar la elasticidad y limpiar los poros y bla bla bla. Sólo diré que la cochinada funciona de las mil maravillas. También compré una especie de loción para relajar la piel además de protegerla porque tiene SPF 15, ya sabes, para los días de sol infernal. Sé que me vi muy vanidosa pero si comprabas cierta cantidad, te regalaban una bolsa muy mona, muy a la yo, así que escogí una bonita sombra para parpados color Midnight Blue para completar esa cierta cantidad. Y aún no viene lo mejor! La bolsa venia con un varías cositas de regalo: una mascara para dividir y separar pestañas, un lip gloss color Gold Shimmer, una crema de vitamina E y un gel revitalizante para baño, fue con todas estas cosas que me concentí la semana pasada. No me importa que todo esto suene a comercial porque me encanta esta tienda, no sólo porque los productos son excelentes, sino porque también son nobles con el medio ambiente, todo es natural y no hacen pruebas en animales.
Ayer volví a caer en esta tienda por casualidad y había una especie de liquidación: 3 productos por el practicamente el precio de 1, un precioso rubor que va perfectísimo con mi piel, una sombra en polvo en un tono muy claro y otra líquida en un color más oscuro (aquí no tengo links porque parece que ya no venden estos productos). Me probaron todo en la misma tienda y creo que me dan un aire gramoroso, algo llamativo, pero glamoroso. Hasta creo que Leo quedó algo impresionado. Esto me gusta, estoy cambiando mi actitud ¿no? si voy a verme bien por dentro, también tengo que verme bien por fuera.
Ya que estoy escribiendo sobre verse bien, aprovecho para anunciar publicamente mi determinación de inscribirme al gimnasio. Hay uno a la vuelta de mi casa, pasando la avenida de la muerte y el precio de la mensualidad es razonable. Esta fue la razón por la que casualmente ayer volvimos a mi tienda favorita. Fuimos a un centro comercial porque voy a necesitar unos pants aparte de los que ya tengo y en Martí tenían buenas rebajas (espero que Body Shop y Martí me envíen algún regalito por el comercial) y Leo me ‘animó’ a probarme unos pants PUMA muy monos que a él le gustarón mucho y debo admitir que es la primera vez que no me veo estúpida con ropa deportiva.
Espera pronto Lala Reloaded y mejorada. Espero que en algún tiempo pueda mostrarte el antes y el después, pero no prometo nada.
Jun
18
Piñata by Pilar Díaz
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En el post anterior escribí sobre esta canción. Por alguna razón no puedo escuchar la música que solía escuchar anteriormente pero afortunadamente me he sentido bien cuando me he topado con canciones nuevas. Esta canción es el ejemplo perfecto, me encanta aunque el video no me gusta.
Es muy seguro que te arrastre por este camino de nuevos descubrimientos, así que acostúmbrate.
Aquí ‘Piñata’ lyrics by Pilar Díaz desde su blog.
Jun
13
Sábado
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Esta mañana mi madre me avisó que ella y mi hermana se iban a ausentar todo el día y noté de inmediato la tensión en su aviso. Me llamó varias veces por la mañana para saber que hacía y se alarmaba cuando me preguntaba por Leo y yo le decía que aún no había llegado y que seguía sola.
Por fortuna Leo está mucho más cuerdo que mi madre y confía más en mí. No sé si lo hizo intencionalmente o no, pero me dejó toda la mañana y parte de la tarde para mi, para dedicármela.
Me levanté tempranísimo para ver mi caricatura favorita y luego me volví a dormir. Me bañé con tranquilidad, decidida a relajar mis músculos después de haber dormido chueca toda la noche. Me sequé el pelo y acomodé mis acostumbrados chinos. Exfolié mi piel, me hice un peeling y me depilé . Al final mi piel casi parecía reluciente. Me tumbé a medio vestir en la cama más grande de la casa y me dedica a contemplar cómo pasaba el tiempo.
A media tarde Leo llegó con cara de hambre y eso me regreso a la realidad: ¿Qué diablos íbamos a comer?. Antes de irse, mi madre me había resumido el inventario del refrigerador para que se me ocurriera preparar algo. FAIL
Leo no parecía dispuesto a cocinar (aunque no lo hace mal) pero tampoco parecía estar muy entusiasmado con la idea de tener que degustar alguno de mis experimentos con las materias primas del refi. Por lo que pronunció las palabras mágicas: ‘Se me antoja comer fuera’.
Seguimos un antojo que traía desde varias semanas atrás y acabamos con 3 tostadas en el mercado de Coyoacán y un agua de sandía (sólo un vaso para los dos porque el precio estaba subido de tono).
Caminamos por la plaza en dirección a nuestro billar favorito, hacia tanto que no íbamos. Compramos un litro de ‘verdadera’ agua de horchata y desaparecimos un enormísimo algodón de azúcar con gorrito mientras nos paseábamos. Entre tantas cosas encontramos un puesto con velas de diseños increíbles, desde rosas psicodélicas hasta Mr. Increíbles, la que más me gusto fue una en forma de hongo de Mario Bros.
Cuchicheé entre vestidos de estilo artesanal y sobre la ropa me probé un precioso vestido largo con hombros descubiertos y falda abultada, creo que ni en mis mejores sueños hubiera podido imaginar un vestido más prefecto para llevar a la fiesta de mi prima. Un vestido original que hasta yo puedo soportar. El único inconveniente es que había varios colores y no sabría cual elegir así que abro una votación: considerando que mi piel es más clara que morena, ¿blanco, beige, negro, morado, naranja o azul cielo intenso?
Cuando llegamos al billar había muy poca gente y cómo de costumbre, en el establecimiento hacía mucho calor. Escogimos una mesa y nos dispusimos a disputar por el titulo del peor jugador. Llevábamos jugando pool sólo un rato cuando se aparecieron 4 hombres en la mesa de al lado: uno como de unos 40 años, otro de no más de 13, el siguiente de unos 10 aproximadamente y el último parecía de 8. Yo creía que el señor podría ser más un tío que su padre porque se trataban como verdaderos cuates hasta que oí a uno de los niños llamarlo papá. Todos se desenvolvían con tanta naturalidad alrededor de la mesa, que me mis torpes y mediocres movimientos me dieron vergüenza. Trate de ignorarlos y seguir jugando cuando ¡ZAZ!
Me las ingenie para darme un buen golpe en la mano derecha con la orilla de la mesa, me dolió un poco y una línea roja se dibujó atravesando el nudillo de mi dedo índice que fue el único afectado por el trancazo. Me fui a sentar para esperar mi siguiente turno pero mi dedo había cambiado un poquito cuando lo volví a mirar. La línea se veía mucho más definida y estaba enmarcada por una tremenda hinchazón, parecía que mi dedo tenía 8 meses de embarazo.
-Ah, esto no es bueno- comenté y Leo observó alarmado mi dedo.
-Si quieres nos vamos ya- sugirió pero yo no estaba dispuesta a estropear la tarde y desperdiciar la hora de pool pagada, así que seguimos jugando.
-Al menos ahora tengo una buena excusa para ser mala- le aseguré y jugué mi turno sin doblar el dedo herido sobre el taco. Fabulosamente acerté dos veces seguidas, simplemente fabuloso. Después de eso tuve una muy buena racha, tanto que le gané el juego a Leo.
Cuando salimos del lugar ambos nos moríamos de sed y decidimos ir por la cereza del pastel. Nuevamente atravesamos la plaza ahora a oscuras y estaba más viva que en la tarde.
Llegamos a un bar pequeñito y mal organizado, de esos a donde tratan de colarse los menores de edad. Pedimos un par de cervezas claras de barril, (la mía en tarro michelado) y nos las tomamos con unas papas a la francesa para cumplir con el consumo de alimentos obligatorio. La cerveza tuvo doble satisfacción para mi: beber algo refrescante y colocar mi dedo, que empezaba a punzar, sobre el tarro helado. En el lugar había un ambiente amiguero de fin de semana y conversamos un rato sobre los beneficios de tener amigos de bar o no. Para cuando terminamos de listar a todas las personas de la escuela con que no sería desagradable compartir una cerveza, las nuestras se habían terminado y salimos del lugar.
Seguimos platicando de regreso al coche de Leo y caminábamos muy despacito, algo extremadamente raro en mi. Escuchamos Piñata de Pilar Díaz y Waters of March en voz de Holly Cole varias veces de camino a mi casa, cuando llegamos ya pasaban de las 11 y mis congéneres aún no habían llegado.
Esta vez, Leo no me quiso dejar sola tan noche y yo puse a Harry Potter y la Orden del Fénix en el reproductor de DVD para esperar, además aproveche para tomarme un par de pastillitas de Naproxeno para el dolor y ayudar a disminuir la hinchazón.
Cuando cerré la puerta después de despedir a Leo no pude dejar de pensar que aquel había sido un buen día y que había sido la mejor forma de cumplir con mi propósito de levantarme el ánimo.
Jun
6
…Revelación 2
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Bien, ya he dormido y me siento mucho más lúcida. Quería contar la otra revelación que tuve al mismo tiempo que Revelación 1, esta es su publicación tardía.
Le pregunte a mi madre, según su opinión de madre, cuáles consideraba que eran mis peores temores, su respuesta, que no era exactamente la que yo esperaba, me dejó helada. No me dijo mis miedos, sino uno suyo. A ella le asustaba verme triste. La preocupación que era perfectamente perceptible en su actitud de ayer me recordó ese miedo y me hizo entender al fin el porqué de su comportamiento sobreprotector de las últimas semanas: porque no me deja sola, porque le pide a Leo que venga a verme cuando ella no puede estar en la casa, porque le agradece tan encarecidamente cuando viene a dejarme por la noche, porque me pregunta tan constantemente cómo estoy o porque lo hace con tanta benevolencia.
En aquella ocasión me dijo que la asustaba verme triste o demasiado angustiada y alguna vez, hace mucho tiempo llegó a pensar que eso podía llevarme a hacerme daño a mi misma.
De verdad mi madre a veces suele exagerar las cosas y estoy segura de que esta es una de esas veces. Sé que no he estado muy bien últimamente y mi aspecto no debe ser el mejor pero ni ahora ni nunca me he pensado en un extremo así.
No quiero que se siga preocupando así porque es innecesario. Es por eso que tengo que cambiar mi actitud. Haré las cosas como antes y mejor, quiero hacerlo para que mi madre deje de preocuparse y también por mi, tal vez si me esfuerzo de verdad logre algo positivo. A ninguna niña le gusta lucir como una suicida.
Jun
5
En estos momentos llevo como 36 horas despierta. La mirada se me va y siento las extremidades entumidas y temblorosas. Pierdo el hilo de mis pensamientos tan fácilmente que si me quedo quieta de pronto no sé discernir entre un pensamiento y un sueño.
Supongo que tuve a mi mamá preocupada todo el día, le asusta que yo ande medio dormida. Tal vez le preocupaba que me quedara inconsciente a medio cruzar una calle. Esto me hizo recordar algo que quiero contar. Pero será más tarde porque ahora apenas puedo coordinar estas palabras.
May
27
Leo y yo conocemos gente que siempre esta molesta con la vida sólo porque puede ver el ‘lado malo’ de cualquier insignificancia. También conocemos gente impertérrita que vive alegre a pesar de que los demás no entendamos de donde sacan tanta energía.
Hace algunos meses esto nos llevó a una conversación muy ñoña sobre la manera en que las personas se enfrentan a la vida. Discutimos sobre alguna filosofía oriental y yo tenía en mente la terapia Gestalt que a grandes rasgos trata de que hay que darse cuenta de que se debe vivir el aquí y el ahora.
Pero esta idea se puede tomar de muchas maneras , se retuerce y altera de acuerdo a diferentes situaciones, tanto que no es tan fácil seguirla, voy a poner el siguiente ejemplo:
Yo tenía un compañero, lo traje de una tienda y lo llamé Salomón. Éramos muy parecidos, a él le gustaba mucho hacer sus cosas de noche y por eso era mi compañero. Yo me desvelaba y a él no le importaba que dejara la luz encendida, nunca me reclamó que hiciera mucho ruido, como hace mi mamá. Yo le decía que estaba loco porque se la pasaba corriendo. Platiqué con él durante horas, mientras él corría y yo hacía cosas en la computadora en las madrugadas. A veces le contaba mis quejas y los chistes del día o le resumía como iba la trama de mi libro en turno. Lo sacaba a jugar conmigo de a poquito porque a él no le gustaba la gente más que a mí.
Fui feliz con él estando cerca durante las noches. Mi habitación ya no era tan enorme y vacía yel silencio ya no era tan terrorífico porque tenía un compañero, ya no estaba sola.
Salmón me hizo ser un poquito más alegre y ahora me esta causando daño porque ya no está. Hace días que no duermo en mi habitación porque ahora la detesto.
¿Por qué algo tan estúpido me hace sentir tan mal?, ¿por qué me duele más la partida de Salomón que lo que me dolió la de mi abuelo hace tantos años?.
Cada quien elije qué camino seguir, todos podemos elegir sentirnos bien o sentirnos mal. YO tengo el poder de decidir cómo sentirme. Soy consciente de que hay cosas buenas rodeándome y que puedo tomarlas. Yo misma puedo reprocharme por no hacerlo -como ya he hecho- yo misma puedo enojarme conmigo por derrochar energía de una manera tan inútil como lo es estar triste
Entonces, con todo lo que sé ¿aún tengo derecho a sentirme triste?
May
22
Cantando bajo la lluvia
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En esta cuidad la temporada de lluvia es absolutamente impredecible. Hace casi dos semanas le eché un vistazo al sitio donde acostumbro revisar el pronostico del clima y me mantuve absolutamente incrédula ante la visión de que toda la semana estaba marcada con el dibujito de lluvia y días nublados. Una vez más el sitio brujo le atinó e hizo que me tragara mis dudas: no ha salido el sol ni un solo día desde entonces. Como es de esperar, yo estoy encantada con la idea y mi mal humor se ha mantenido a raya sin ningún esfuerzo.
No sólo es por el clima, desde la semana pasada terminó oficialmente el segundo periodo de exámenes y la escuela anda muy floja. Anteriormente escribí que si me iba bien con los resultados, lo publicaría. Digamos que no me fue mal pero hubiese estado excelente si en algún momento durante el penúltimo examen me hubiese dado cuenta de que estaba basando buena parte mi calificación en la operación ‘cero por menos uno igual a cuatro’, en fin, tal vez si hubiera estado tan nerviosa como de costumbre, habría puesto más atención a detalles aritméticos como este. Pero como dije, este clima me mantiene de buenas, hasta podría hacer mi propia versión de Singin’ in the rain.


