Jun
8
16:30 horas, en la estación San Cosme de la Línea 2 del Metro de la Cuidad de México.
Leoncio esta durmiendo pero Lala no quiere porque después le cuesta mucho trabajo despertar. Un par de nacos acaban de subir con una figura de Sn Judas de medio metro de altura. La circulación es lenta, hace calor y los ventiladores sacan aire caliente. A lo lejos se oye una vieja canción en la voz de un hombre maduro con una guitarra desafinada. Los nacos nos restriegan los listones amarrados a Sn Judas al intentar sentarse a nuestro lado.
El tren se detiene en Hidalgo y el número de almas en el vagón se duplica, el aire se vuelve espeso, este parece un mal ambiente de trabajo para los vendedores, ya que no hemos visto ninguno, no me quejo.
En Zócalo nos llega una inesperada brisa refrescante: huele a agua, seguro esta lloviendo afuera.
En Sn Antonio se confirma nuestra sospecha, con razón vamos lento, llueve fuerte, por lo menos ya no hace tanto calor, aunque el olor a multitud persiste, sospecho que será peor cuando empiece a subir gente mojada.
Nuestros amigos devotos se bajaron en Chabacano iban a transbordar a Tacubaya-Pantitlán. El vagón se a despejado lo bastante como para permitir el paso del primer vendedor de discos “formato normal” de cumbias bailables y sabrosonas.
Nemo me mira desde el asiento de enfrente, encarnado en un globo cubierto de plastico con llantitas de pelota.
Lala no deja de redactar este viaje, he cerrado los ojos en dos ocasiones y por poco me quedo dormido. Ahí viene otro vendedor…
El señor de al lado no deja de espiar lo que escribo, si lee esto espero que deje de hacerlo…se acaba de levantar. Llegamos a Ermita, dejaron las puertas abiertas y tengo escalofríos, me pongo mi suéter viendo hacia el Burger King.
Giro incómodamente para ver el CENART. Sigue lloviendo, gracias a Dios mi instinto me obligo a traer paraguas.
Casi llegamos a Taxqueña, escribí esto para mantener a Leonardo despierto, me bajo del tren complacida.



q weno q jue misión cumplida!!
metro..metro
y añorada linea dos…
mi recorrido vespertino durante 3 años…
wowowowowow!!! esta de lujo esta lectura, me identifico con esta clase de situaciones, pero el fabuloso metro nos lleva tan rápido que no lo podemos cambiar XD