May
22
En esta cuidad la temporada de lluvia es absolutamente impredecible. Hace casi dos semanas le eché un vistazo al sitio donde acostumbro revisar el pronostico del clima y me mantuve absolutamente incrédula ante la visión de que toda la semana estaba marcada con el dibujito de lluvia y días nublados. Una vez más el sitio brujo le atinó e hizo que me tragara mis dudas: no ha salido el sol ni un solo día desde entonces. Como es de esperar, yo estoy encantada con la idea y mi mal humor se ha mantenido a raya sin ningún esfuerzo.
No sólo es por el clima, desde la semana pasada terminó oficialmente el segundo periodo de exámenes y la escuela anda muy floja. Anteriormente escribí que si me iba bien con los resultados, lo publicaría. Digamos que no me fue mal pero hubiese estado excelente si en algún momento durante el penúltimo examen me hubiese dado cuenta de que estaba basando buena parte mi calificación en la operación ‘cero por menos uno igual a cuatro’, en fin, tal vez si hubiera estado tan nerviosa como de costumbre, habría puesto más atención a detalles aritméticos como este. Pero como dije, este clima me mantiene de buenas, hasta podría hacer mi propia versión de Singin’ in the rain.


