Jun
22
Sé que es difícil entender, cuando uno es joven, lo valioso e importante que es dedicar momentos como este al regocijo de la mente. No niego mi juventud, pero sé que he vivido con provecho los pocos años que me ha dado la vida, no tengo grandes conocimientos y sabiduría producidos de una larga lista de experiencias ocurridas a lo largo de esos años pero ahora encuentro gratificante el hecho de dar rienda suelta a este deseo, que consiste en que estas líneas no estén medidas, ni encasilladas, ni preparadas, ni tengan un objetivo concreto. Ahora aprovecho esta repentina ola de determinación para asegurarme de que en un futuro en el que no halla tanta claridad como ahora considerare este pensamiento antes de caer en el aburrimiento y la conformidad de una vida cotidiana.
Mi idea es mejor acogida por la pregunta: ¿Es realmente justo pedir tanto razonamiento y deducción a marchas forzadas? Entiendo mejor que muchos la necesidad del trabajo y el esfuerzo a cambio de lo que deseo, es por eso mismo que también entiendo la necesidad de alejarse, aunque sea por un momento, de todo aquello que me he impuesto como obligatorio. Me obligo a trabajar, me obligo a interpretar bien los papeles que requiere la vida en estos momentos y con cada situación, me obligo a vivir bajo reglas, y aún más importante, me obligo a vivir bajo el perfil que me fue impuesto cuando nací…¡basta de eso! no soy sólo parte de una complejo mecanismo, no soy sólo un engrane, soy más que eso, mucho más. Tengo opiniones, gustos e ideas propias, tengo derecho a decir lo que siento y mi obligación es no sentir remordimiento alguno. Ni siquiera estoy obligada a compartir toda esa esencia que me hace única, es cuando regreso al punto donde empecé, he liberado mi mente y nadie sabe que lo he hecho, estoy disfrutando esto y no estoy obligada a que esta felicidad sea justificada, nadie puede exigirme que dé estructura a mis pensamientos y mucho menos a estas líneas, ni a mis brincos y gritos, tampoco a mis silencios ni miradas perdidas, ni a mis dibujos, ni a mis bailes.
No sé si “yo” venga a mi de nuevo como lo hago ahora, no sé si me lo vuelva a permitir, pero estoy contenta de saber que soy yo, que no estoy vacía, que mi esencia es bella y misteriosa que esta llena de contrastes, que tiene luz, puedo confiar en esa luz y seguirla hasta el final.
Sigue tu luz siempre, sé que es difícil de entender.


