Enseñanzas

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Hace algunos días le escribí a Héctor Joffre y hoy, platicando con algunos compañeros me doy cuenta del dolor que nos causa su partida a TODOS. Me gustaría tener palabras tan hermosas como las que usan todos los que lo conocieron para escribir sobre el, en nuestras pláticas, en sus blogs, aquí, aquí y aquí, también aquí y seguro muchos más. De verdad era un hombre grande, sino, no hay manera de que tantas y tantas personas se expresen tan positivamente de él y con el corazón en la mano. Todos hablan de ‘el mejor profesor’,‘ de sus pláticas absorbentes’, de ’su grandiosa bondad’, de ’su alegría contagiosa’ de ‘lo que nos dejó’. Todo es verdad. Era todo un personaje, como los que uno conoce sólo una vez en la vida. Tenía un no sé qué, con lo que podía entrar en las personas y dejar algo especial. A continuación quiero explicar porqué el Profesor Joffre significó tanto para mi.
La vocacional, no fue mi mejor época, asistí a una escuela muy estricta, de esas que chupan la esencia vital de las personas  (tal vez algunos piensen que exagero pero mi estancia en esa escuela fue muy dura), y de esas escuelas la gente de fuera sólo ve el ‘excelente nivel académico’.
En el primer semestre tuvimos una maestra de filosofía malísima, (lo siento por ella porque ni siquiera puedo recordar su nombre) y para el segundo todos pedimos un cambio por el Profesor Joffre que tenía fama de ser ‘buena onda’. Fue mucho más que eso.
Desde el primer día nos dimos cuenta de que él era un maestro como debía ser. Nos explicaba todo como si fuera una historia fascinante. Recuerdo claramente su representación de la muerte de Sócrates, (jamás olvidaré como imitó los efectos de la cicuta). En lo más interesante de sus relatos siempre te hacia pegar un respingo cuando de pronto gritaba ‘y….¡chúpale pichón!’, todavía sonrío al recordarlo.
Al poco tiempo de iniciado el curso él ya me llamaba ‘Karlita’ y me sentía como su consentida porque cada clase me pedía que escribiera una frase en el pizarrón de su pequeño librito de frases celebres (o algo así) después de un tiempo me dejó escoger las frases a mi y yo no era la única que las anotaba en el cuaderno porque cuando repetía alguna, mis compañeros protestaban. Siempre pensé en regalarle uno de esos libritos nuevo porque las hojas del suyo ya se desprendían, ahora lamento profundamente nunca haberlo hecho.
Para el fin de curso, el último día nos propuso una actividad algo rara. Tuvimos que pegarnos una hoja en la espalda con el título ‘Cómo me ves’ y andar por todo el salón para que los compañeros nos escribieran en la hoja eso: cómo nos veían. Algunos compañeros se hacían los graciosos escribiendo cosas raras y los amigos te escribían cosas lindas. Al final yo tenía mi hoja toda rota y con anotaciones por todos lados. No recuerdo si yo se lo pedí o el me pidió mi hoja para escribirme su ‘cómo me vez’. Escribió y me la devolvió, me la volvió a pedir, agregó algo y me la devolvió, me la pidió por tercera vez con una sonrisa de oops, agregó una posdata que decía ‘gracias por apoyarme con las frases’ y me la entregó. Después de eso muchos quisieron que el profesor les firmara su hoja.
Nunca más volvió a darme clases, porque las materias humanísticas desaparecen en los semestres más avanzados (por eso uno se vuelve loco), pero cada vez que nos encontrábamos en algún pasillo nos saludábamos, me preguntaba cómo me iba y luego me explicaba porqué andaba tan atareado.
Terminé la escuela y no lo volví a saludar hasta…
Una tarde de hace algún tiempo, no puedo precisar cuanto, caminaba hacia la salida del metro Taxqueña cuando sentí que alguien me daba unos golpecitos en el hombro
-¿Karlita? Ah! si eres tú!-Me dijo un hombre bajito.
-¡Profesor Joffre! - Me tomó como medio segundo reconocerlo a pesar del susto que me había dado.
Me dio un abraso de oso que yo le devolví con ganas porque siempre le tuve mucho cariño. Primero quiso saber sobre mi: qué hacia, en dónde estudiaba, cómo me iba y después me platico que no estaba dando clases en la escuela, que había pedido un año sabático para estudiar, me dio un beso en la mejilla y me despidió con un ‘que estés bien Karlita’.
Me alegró mucho verlo, y saber que seguía igualito, con el entusiasmo propio de quien tiene sus planes en marcha, con la alegría y el desenfado que se contagia y hace sentir bien. Esa era la razón por que quería tanto al profesor Joffre, porque trataba a las personas como tales, como personas…además valiosas, porque mostraba verdadero interés en todo, sus estudiantes le importaban. En la vocacional a veces eras tratado como un número, como una calificación, como alumno regular o irregular, y la persona valía lo que decía su boleta, no se trataba a los alumnos como personas con carácter, con talentos, con personalidad. Con el Profesor Joffre yo supe había otras cosas que nos hacen valer, que no todo se trataba de andar como robots, aprendiendo y dando a marchas forzadas. Que hay otras manera de pensar. Que  yo soy más que un número. El profesor Joffre fue como un salvavidas que me hizo ver más allá de la exigencias de la escuela. Es por eso que le agradezco tanto, por que sus palabras no me dejaron enloquecer.
Yo cómo muchos otros quisiéramos devolverle algo a manera de agradecimiento por toda su entrega, así que algunos compañeros ya hablan de poner ‘El café Socrates’ en la próxima ExpoBátiz como era la costumbre de nuestro Profesor. No tengo ni idea de cuando es, pero me encantaría participar.
Aprovecho para reiterarle mi agradecimiento a Elizabeth Rodríguez por dejarnos un poquito de la vida de su primo, este post comenzó como una respuesta a su solicitud pero al final decidí publicarlo para compartir con más personas el cariño que le tengo al Profesor Joffre.  También a Michelle por compartir en su blog palabras tan bellas y fotos tan emotivas de su tío.

Comments

3 Responses to “Enseñanzas”

  1. Andrearm on June 29th, 2009 10:10 pm

    Me encantaría tener algún día un profesor que me deje la impresión que a ti te dejó el Profesor Joffre. No se encuentran personas como la que describes tan fácilmente, eres afortunada.

  2. claudia on July 2nd, 2009 6:11 am

    bueno cabe mencionar ke todo
    lo que dices de el. es mas ke cierto,
    fue un GRAN MAESTRO…en toda la
    extension de la palabra..de esos ke son
    tan diferentes a la hora de su enseñanza
    asi como en la forma de tratar a sus
    alumnos…cada platica ke se tenia con el..
    era diferente a la ke pudieses haber tenido con
    cualkiero otro maestro..el nos enseñaba a
    valorar a las personas (asi como relatas tu)
    por kien son y no por la calificacion ke estos lllegasen
    a tener…
    y bueno eso ke dices de las frases..
    jeje…yo tambn tuve la fortuna de hacerlo
    asi como de participar en la EXPOBATIZ del año pasado
    en efecto..en el cafe socrates……

  3. Israël on July 3rd, 2009 6:26 am

    Ah caray… Hay que reconocer que pasará mucho tiempo para que se deje de hablar del querido Profesor. Han sido tantas anécdotas, actividades, frases… Es inolvidable sencillamente.

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